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viernes, 4 de noviembre de 2011

The Magnificent Amberson


El gran Orson Welles, que también supo olfatear al monstruo que no puede ser:
la juventud conservadora y decadente.

domingo, 7 de agosto de 2011

Babettes Gaestebud: la generosidad del arte


Volví a ver "La fiesta de Babette" o "Babettes Gaestebud" en su idioma original (danés), aquella película del director Gabriel Axel de la que tanto se habló en 1987, cuando ganó el Oscar. Amen de otros preciosismos, como el vestuario diseñado por Jean Paul Gaultier y una fotografía exquisita, es una de esas pelis cuyas metáforas vale la pena volver a transitar cada tanto: la metáfora del placer, la metáfora del refinamiento, la metáfora de la sutileza, la metáfora de la riqueza, la metáfora del amor, la metáfora del poder...
Pero hay algo que me conmociona particularmente de la metáfora babettiana, y es la idea de que el verdadero goce del artista no está en los aplausos del público, sino en la ejecución misma del acto creativo. Aunque el receptor de la obra de arte siempre esté presente en ella (y este es en gran medida el principio del sentido social del arte)como "reader's response" o "lector modelo", diría Eco, la recepción "efectiva" no es para el artista más que un sueño que nunca podrá conocer, controlar y ni siquiera imaginar.
Esa Babette de esa fiesta en la que cocina con absoluto refinamiento para unos comensales que cualquiera consideraría rústicos e incapaces de gozar de él, nos dice: El artista crea, ejecuta su obra imaginando un otro, y luego espera, en silencio. El arte es un homenaje del artista a los otros. El arte es pura generosidad, no espera nada de otros más que el goce.
Y Yo, que siempre me cuestiono por qué hace uno lo qué hace: por qué escribe, por qué publica, por qué se muestra...yo que me pregunto cuánto tienen el arte y la generosidad de narcisismo, me pongo a pensar respuestas múltiples,  las encuentro siempre llenas de contradicciones, evanescencia, dulzura y miseria, recibo una sagrada esperanza en los platos de amor y entrega, como el de Babette.

lunes, 2 de mayo de 2011

Herzog and the Cave of Forgotten Dreams



El TrentoFilmFestival (Trento,Italia), me ha permitido gozar el sábado del último documental de Werner Herzog, "La cueva de los sueños olvidados". Herzog y una escasa troup logran internarse en la cueva Chauvet-Pont d'Arc, en el sur de Francia, cuyas paredes se encuentran las pinturas rupestres más antiguas conocidas (35.000 años), lo que supone el doble de antigüedad que las siguientes. Las impactantes pinturas fueron descubiertas en 1994 y hasta esa fecha se seguía creyendo que no existían pinturas rupestres de más de 17.000 años.
Para rodar este film, Herzog consiguió el permiso del gobierno francés para trabajar cuidadosamente, en un escaso tiempo y en condiciones muy rudimentarias.
Dos cosas para destacar de esta maravillosa obra: Una es el uso de la tecnología con la cual ha logrado capturar y transmitir a un expectador que nunca (a menos que se trate de un antropólogo altamente especializado o algo por el estilo) podrá ver con sus propios ojos, la sensación de "estar ahi". Cuando, acostumbrados al uso taquillero del 3D recibimos los anteojitos para ver un documental de Herzog, sospechamos que algo maravilloso está por ocurrir. Cuando, al salir, los devolvemos, confirmamos que algo maravilloso ha ocurrido: hemos estado 35.000 años en otro mundo.
Otro milagro: las pinturas y la metáfora del arte. A medida que la cámara va entrando en los detalles de los caballos, los leones, los rinocerontes, las vacas y los 400 animales que están pintados en la caverna, uno imagina a esos hombres, en un ambiente helado, con la única iluminación y calefacción de una precaria antorcha, en condiciones límite para un ser humano, forzando sus trazos con carbón en las paredes de una cueva inhabitable, y se pregunta por qué lo hacen. Y la única respuesta posible es la voluntad artística implacable de esos hombres, la amorosa necesidad de crear volumen, sombra, luz, movimiento, belleza, naturalidad, espacio, tiempo...
Nuestro querido Herzog, padre de todos los asombors, ha  construido una vez más la analogía, el símbolo que media entre las cosas y los hombres, poniéndole palabra e imagen:: del mismo modo que las condiciones extremas de la caverna no fueron para nuestros ancestros un impedimento, tampoco lo son para Herzog ni para tantos, que desde hace millones de años son atravesados por esa necesidad unívoca, omnipresente y posiblemente sobrehumana del arte.

martes, 23 de noviembre de 2010

La nube errante


Expliquenme "La nube errante"!
Esta coproducción franco-taiwanesa, dirigida por Tsai Ming Liang, es una de esas pelis que uno no termina de entender. A mitad del film (despues de innumerables y tortuosas escenas estáticas) descubrimos que estamos frente a una comedia musical. Así y todo es imposible definir el género: entre la tragedia y el bizarre, una narrativa más cercana a la fotografía que a la diégesis, la poesía y la pornografía oriental, no tenemos más remedio que dejarnos llevar como una nube errante, y al final encogernos de hombros de cara al vacío.
Al fin y al cabo, la condición de todo goce.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Сталкер


Hace dos noches (enteras) que estamos tratando de que termine Stalker (1979) una de las pelis de-culto-Tarkovski. De una morosidad inescrupulosa, nos hace preguntarnos si el cine francés es realmente lento.En medio de un lugar herrumbrado e inhóspito como pocos (La Zona) hay un cuarto donde se puede pedir el deseo más profundo y éste será concedido. Todos los que han entrado en ese cuarto, luego de realizar su deseo, mueren. Por qué?!, nos preguntamos todos. El misterio se devela cuando los protagonistas llegan al lugar y no se atreven a entrar en el cuarto: QUIÉN SABE CUÁLES SON REALMENTE SUS DESEOS MÁS PROFUNDOS?Yo no quisiera saberlo. No debe haber nada más peligroso y aterrador que nuestros deseos más profundos.

"Lo principal es que crean en sí. Y estén desamparados como niños, porque la debilidad es grande y la fuerza fútil. Cuando el hombre nace su cuerpo es débil y ligero, cuando muere es fornido y duro. Cuando un árbol crece es tierno y mimbreño, pero cuando su tronco está seco y rígido se está muriendo. La dureza y la fuerza son satélites de la muerte. La flexibilidad y la debilidad expresan la lozanía de la existencia. Por eso lo que se ha endurecido no vence."
("Stalker", Andréi Tarkovski)