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lunes, 28 de noviembre de 2011

Re-encontrar-Se

El otro día, revolviendo cajones, encontré ésto que había escrito cuando tenía unos 16 años:

"Una vez escribí un poema que era un retrato. Alguien dijo también que era el retrato de un poema.
Y yo pensé simplemente que todo podía ser mi poema, si no hubiera sido.
A menudo eso pasa: cada palabra es el límite de sus omisiones. Cada elección es la muerte de sus posibilidades.
Y cuanto más uno escribe, menos compasivo y esperanzador es el papel en blanco."

Wow, uno envejece pero no mejora.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Despedida

La despedida jamás es una.
Tiene miles de formas
y no alcanza el dolor
para nombrarla.

Lloraré esta noche
un modo del desconsuelo
que ya conozco
pero que nunca cicatriza.

martes, 23 de agosto de 2011

Fragmentos de un Evalngelio Apócrifo


3. Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.
5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.
6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.
7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
8. Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a si mismo. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.
10. Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es inescrutable.
11. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha esta en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.
12. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a Dios.
13. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.
14. Nadie es la sal de la tierra, nadie, en algún momento de su vida, no lo es.
15. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.
16. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y también los que digo y los que los profetas dijeron.
17. El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que el cree justa, no tiene culpa.
18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.
19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
20. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los divide.
24. No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces. 25. No jures, porque todo juramento es un énfasis.
26. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiriere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor.
27. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.
28. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.
29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.
30. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y este, de la tristeza y del tedio.
31. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error.
32. Dios es mas generoso que los hombres y los medirá con otra medida.
33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar.
34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar . . .
39. La puerta es la que elige, no el hombre.
40. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores.
41. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena...
47. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.
48. Felices los valientes, los que aceptan con animo parejo la derrota o las palmas.
49. Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.
50. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.
51. Felices los felices.



JORGE LUIS BORGES

Una de Belona: Despedida para un padre sencillo



Poca cosa deja el muerto.
Terminada su función
-canción, paloma y baraja-
todo cabe en una caja.

Raúl González Tuñón


Pienso en tu muerte
y se me hace corta la vida.
Me pierdo en tus manos quebradizas
y en los ojos núbilos que te dejaron ciego.
Paso lista a tus llagas,
A las canas de tu breve cabellera,
y me lo guardo todo en la memoria,
mientras un dolor me atranca el alma.

Yo quisiera retener esa materia inconsistente,
pero sé que el recuerdo es una porción de tiempo
que termina por perder la cuenta de los nombres:
Ya no seré yo cuando sea en la memoria
ni serás mi padre tal como lo he amado.
Habrá que conformarse entonces
con las migajas del olvido.

No te asustes: has levantado pesos más pesados:
      ¿no pesa más una bolsa de cemento
que la breve asiduidad de los recuerdos?
Ni la muerte te quitaría la maravilla
De haber sido un hombre laborioso y simple.
¡Qué poco costará despedirse de la vida
al que no espera quedarse en el terruño de la gloria!

Sobran excusas para aliarme
al preludio de una larga despedida.
Y sentir que el alma es un residuo de tristeza...
Pero no quiero abusar del llanto:
Tus cosas caben en una caja pequeña,
Y ya tendré que acomodarlas,
gambeteando los olores familiares
(¡Qué cosa ineludible es el olor!),
y la torpe correntada de despecho
o el desconsuelo trágico que gusta a los poetas...

Ahora mejor te voy a acompañar
en tu paseo breve de la tarde
Y voy a verte abandonado al rito del silencio,
      al paso incierto y tembloroso…

Y caminaremos lentamente
en dirección a la ternura,
ese lugar sin despedida.












Cesar Vallejo, Trilce


     He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.
      Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.
      A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros,
porque estánse en su casa. Así, ¡qué gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.
      El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el brocado que no brinda la MADRE,
hace golpe la dura deglución;
el dulce, hiel;
aceite funéreo, el café.
      Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.

Giuseppe Ungaretti

M' illummino
d'immenso.

Homenajes

Thanasis Papakonstantinou es un compositor griego de música folklórica. En su disco "Diáfanos"  se encuentra esta canción dedicada al poeta peruano César Vallejo; el cantante de esta composición es otro artista conocido de Grecia, Sokratis Malamas.
Homenajes, influencias, que a Belona no angustian, como a Harold Bloom.

jueves, 28 de julio de 2011

La calle del agujero en la media

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
y la mujer que amo con una boina azul.
Yo conozco la música de un barracón de feria
barquitos en botellas y humo en el horizonte.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad.
Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar
ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
ni el afiche apagado del grotesco armazón
telaraña del mundo para mi corazón.
¡Ni las luces que siempre se van con otros hombres
de rodillas desnudas y de brazos tendidos!
-Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
que acarician de noche a los niños dormidos-.
Tenía el resplandor de una felicidad
y veía mi rostro fijado en las vidrieras
y en un lugar del mundo era un hombre feliz.
¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
y carros de verduras con colores alegres?
Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
y riendo de la muerte y de la suerte y
feliz como una rama de viento en primavera.
El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!
Esto es simple querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda
alegres en lo alto de una calle cualquiera.
Alegres las campanas como una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Solo yo voy por ella con mi dolor desnudo
solo con el recuerdo de una mujer querida.
Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto.
Decir, yo he conocido, es decir: Algo ha muerto.



autor: RAUL GONZALEZ TUÑON

domingo, 10 de abril de 2011

Gratitud

(A mis generosos y leales amigos)

Brujas que se olvidan los hechizos
Demonios avergonzados
Magos de poca monta
Inventores de sortilegios que no funcionan
Esclavos de promesas oscuras
Profetas del mal que no creen en sus profecías
Onanistas que piden perdón a escondidas
Sátrapas que no se atreven a suplicar piedad
Hijos inocentes del mal
Pecadores de mal gusto
Perdidos
Quienes se sienten abandonados
Quienes se sienten indignos
Miserables:


Si pudiera repartir un segundo de mi felicidad,
una gota de este torrente de amor que he recibido,
un gramo de la generosidad de mis amigos,
alcanzaría para redimir cada fracaso
y revivir legiones de mundos derrotados.

sábado, 12 de febrero de 2011

Demiurgos del Nuevo Mundo: El comienzo


Vengo de un planeta muy lejano, donde el sol no se esconde nunca y las semillas crecen en silencio. Para nosotros las lluvias son un milagro del cielo y esperamos que calme la sed de la tierra ajada por el calor interminable de sus soles.
Vengo de un lugar magnífico, donde los anfibios transparentes son atravesados por el arco iris y se mimetizan con las aguas violáceas del Razur, el río de ríos, que nunca se seca a pesar de las escasas lluvias.
La geografía es lenta, el aire es pesado, la respiración corta. Nadie más que nosotros podría sobrevivir en Kaptiris, el reino de los dos soles. Ninguna otra especie conocida podría soportar las altas temperaturas. Somos ligeros y húmedos como los tallos de las hojas; paradójicamente el agua es nuestro elemento primordial. Las rocas y una vegetación considerablemente resistente, junto con las benditas y rojas aguas del Razur, nos ayudan a mantener cierta humedad y, con ella, la vida.
Sin embargo, siempre supimos que las condiciones actuales de nuestra existencia no durarán para siempre, y que era necesario abrir nuevos confines para las generaciones venideras. La vida de una generación puede durar hasta cien años, pero no mucho más; y es importante que en ese corto lapso de tiempo hagamos nuestro aporte hacia el progreso de este proyecto, sea cual fuere la posición que ocupemos dentro de nuestra sociedad.
Es por esto que el proyecto del Nuevo Mundo ha avanzado tanto en tan poco tiempo. Hoy tenemos un planeta que es el reaseguro de vida para las generaciones póstumas. Sus habitantes, aunque no lo saben, son descendientes directos de nuestros ancestros. Aunque todavía es un mundo nuevo e infantil, es maravilloso el desarrollo que han logrado.
Ahora, que Kaptiris está a punto de expirar, tenemos por delante la tarea de preparar al Nuevo Mundo para la Última Migración. La nave-comando de esta expedición donde trasladamos a la última generación de Kaptiris está a mi cargo. También la logística de reinserción en nuestro planeta sustituto, que sus actuales habitantes han llamado Tierra.

martes, 25 de enero de 2011

Mamma, i want to kill you

Desarreglarme
Liberarme
Gritar
Gritar!
Gritar!!
Gitar!!!
La rebeldía inhumana
Que puede ser cruel
Y maltratar
Odiar
Matar
Sacar la furia
La Violencia
(con v de Violación)
Violarte
Violarme
Violar 5
Violar 20
Mandatos
Miles de Mandatos
Mandaticidios
Matricidios gigantes
Patricidios copulantes y viejos!!!

Y entonces
sólo podrán sobrevivir a esta Masacre
Las Vírgenes
Las tiernas Manos de una abuela
La Curiosidad que abruma al tiempo
El Arte,
Que todo lo embellece
Y todo lo salva
Y todo lo muda

Y sin dudas vivirá el Amor,
Que todo lo calma
Todo lo puede
Todo lo cura.

sábado, 18 de diciembre de 2010

El Manifiesto de Artaud


No podemos vivir eternamente rodeados de muertos y de muerte.
Y si todavía quedan prejuicios hay que destruirlos.
EL DEBER
digo bien
EL DEBER
del escritor , del poeta,
no es ir a encerrarse cobardemente en un texto, un libro,
una revista de los que ya nunca saldrá,
sino al contrario salir afuera
para sacudir
para atacar
al espíritu publico
si no
¿para qué sirve?
¿y para qué nació?


Cuando Artaud decía esto, en el año 1932, yo todavía no había nacido.
Afortunadamente, el texto me paso inadvertido a lo largo de la infancia, donde prefería las trágicas historias de los hermanos Grimm y los Salmos Responsoriales.
Hasta que llegó la adolescencia y descompuso mis creencias sobre el mundo, el sobremundo y el submundo. Ahí llegaron The Clash y los poetas Malditos: inevitablemente después vino Artaud.
El Manifiesto me hizo probar el romance entre el arte y el espíritu público.Y aunque algunas otras respuestas sobre el sentido del arte me parecieron de a ratos muy elegantes, siempre opté por volver a aquella idea hecha de amor y aire puro:
el sentido del arte es un sentido social.

Oh, cher Antonin, je vous salue!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Oliverio y yo


OLIVERIO GIRONDO, Poema 8, Espantapajaros

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.

¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!

Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.

¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?

El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia… de un egoísmo… de una falta de tacto…

Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.

Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Minimal poetry


Se cerró el sol, se cerró el sentido del sol, se iluminó al sentido de cerrarse.

Alejandra Pizarnik

jueves, 18 de noviembre de 2010

Triángulo amatorio

La noche
El dominio de la noche
Los elementos de la noche
Los encuentros de la noche
Los desencuentros en la noche
La incondicionalidad de una noche
La reincidencia de esta noche en nuevas noches
La desgraciada inmolación de alguna de esas tristes noches
La indiferencia cruda que duerme en una leve y planeada noche
La embestida bestial y antigua de la carne devorándose en la noche
Y una noche que se asombraba de no ser el preludio de otra noche
La burda necesidad de encontrar en una noche  nuevas noches
Las noches que se vuelven tristes residuos de viejas noches
Una noche que no puede ser una noche es un misterio
La angustia desolada de una noche que no es
El silencio de una noche solitaria
El silencio sin noche
Silencio de la nada
Noche silenciosa
La nada

domingo, 14 de noviembre de 2010

Cuidado con la gloria

 Vos imaginate que deviniste héroe, que te ganaste un trofeo de plástico dorado y una medallita por haber...cruzado los Alpes en jirafa, por ejemplo.
 Te condecoran por todos lados como a una vaca de la rural, y te engordan igual que al chancho navideño. Sos un señor chancho, ahora sí.
 Te comprás un Mercedes, te ponés botas texanas, te anudás una corbata horrible con lunares y salís a la calle a demostrar que sos como el Rockefeller, que te podés dar el lujo de..., el lujo de.... el lujo de...
 Entonces todos comienzan a interesarse por tus calzoncillos: que de qué color son, y de qué marca y si tienen o no grabada la cara del Pato Donald. Solicitado señor de calzoncillos místicos.
 Pero claro, a cada cosa le llega su final: las acciones Héroes empiezan a bajar (porque los economistas dicen que todo lo que sube, baja) y el único héroe que todavía cotiza es la Hormiga Atómica.
 Entonces, nada por aquí, nada por allá: ya no te queda ni un lunar de la corbata. Ahora sos una rata cualquiera, como todos. Empiezan a rellenarte los piojos, y, por supuesto, nadie más habla de tus calzoncillos (que, a esta altura huelen muy mal).
 Ahí te encañonás la sien, y sos un muerto tan ridículo como tantos.
Per questo: cuidado con la gloria.



Tragedia del ventrílocuo y el muñequito

El ventrílocuo movió la boca. Dijo: “-mentira”
El muñequito puso cara de desconfianza y sostuvo que era verdad.
El ventrílocuo ratificó: “-es mentira”
El ventrílocuo y el muñequito se miraron fijamente.
Ambos estaban convencidos de que el otro mentía.
Ninguno de los dos, sin embargo, sabían de qué verdad hablaban.