lunes, 15 de noviembre de 2010

Categoría Glamour


Siempre desconfié del bon goût.
Desconfío de cualquier cosa que entre en el campo semántico de la sobriedad.
Desconfío de cualquier idea, programática o no, en torno a la cual mucha gente logra estar de acuerdo.
Desconfío de la voluntad inhumana de tratar de no ser kitsch, en un mundo irresistiblemente kitsch.
Afortunadamente tengo las cosas claras, y me puedo entregar con una devoción mística al goce del animal print, las uñas fucsias y a observar por horas -como hiciere otrora Heráclito, el de Efeso, con el fuego- las ondulaciones oníricas de las lámparas plasma.

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