lunes, 2 de mayo de 2011

Herzog and the Cave of Forgotten Dreams



El TrentoFilmFestival (Trento,Italia), me ha permitido gozar el sábado del último documental de Werner Herzog, "La cueva de los sueños olvidados". Herzog y una escasa troup logran internarse en la cueva Chauvet-Pont d'Arc, en el sur de Francia, cuyas paredes se encuentran las pinturas rupestres más antiguas conocidas (35.000 años), lo que supone el doble de antigüedad que las siguientes. Las impactantes pinturas fueron descubiertas en 1994 y hasta esa fecha se seguía creyendo que no existían pinturas rupestres de más de 17.000 años.
Para rodar este film, Herzog consiguió el permiso del gobierno francés para trabajar cuidadosamente, en un escaso tiempo y en condiciones muy rudimentarias.
Dos cosas para destacar de esta maravillosa obra: Una es el uso de la tecnología con la cual ha logrado capturar y transmitir a un expectador que nunca (a menos que se trate de un antropólogo altamente especializado o algo por el estilo) podrá ver con sus propios ojos, la sensación de "estar ahi". Cuando, acostumbrados al uso taquillero del 3D recibimos los anteojitos para ver un documental de Herzog, sospechamos que algo maravilloso está por ocurrir. Cuando, al salir, los devolvemos, confirmamos que algo maravilloso ha ocurrido: hemos estado 35.000 años en otro mundo.
Otro milagro: las pinturas y la metáfora del arte. A medida que la cámara va entrando en los detalles de los caballos, los leones, los rinocerontes, las vacas y los 400 animales que están pintados en la caverna, uno imagina a esos hombres, en un ambiente helado, con la única iluminación y calefacción de una precaria antorcha, en condiciones límite para un ser humano, forzando sus trazos con carbón en las paredes de una cueva inhabitable, y se pregunta por qué lo hacen. Y la única respuesta posible es la voluntad artística implacable de esos hombres, la amorosa necesidad de crear volumen, sombra, luz, movimiento, belleza, naturalidad, espacio, tiempo...
Nuestro querido Herzog, padre de todos los asombors, ha  construido una vez más la analogía, el símbolo que media entre las cosas y los hombres, poniéndole palabra e imagen:: del mismo modo que las condiciones extremas de la caverna no fueron para nuestros ancestros un impedimento, tampoco lo son para Herzog ni para tantos, que desde hace millones de años son atravesados por esa necesidad unívoca, omnipresente y posiblemente sobrehumana del arte.

2 comentarios:

Alessio dijo...

Un documentario intenso che racconto di un luogo lontano nel tempo e nella cultura. Una caverna che non risolve i suoi misteri, ma che anzi spinge a domande e considerazioni che non troveranno risposte.

Viviana dijo...

Lindo! Estimulante relato... me alegra que lo hayas disfrutado y lo compartas asi, desde la emoción.