Te levantarás, mirarás la hora e irás lentamente a la cocina a ver si hay algo para desayunar. Desayunarás sin ganas y comerás alguna cosa horrible de la que podrás haber prescindido. Después pasarás la lista de las obligaciones y de las rutinas que te esperan durante el día: limpiar, trabajar, hacer trámites, trabajar, hacer la hora de gimnasia, trabajar, trabajar, comer algo feo de nuevo en el trabajo, llegar temprano, trabajar, caminar un poco, trabajar....
Y pensarás mil opciones para cambiar en algo las rutinas y la inercia cotidiana: ganar la loterìa, hacer el amor, cambiar el mundo, escribir cuentos, ir al cine, andar en patines, llorar por lo perdido, llegar tarde a todos lados, no ir a ninguno, dormir todo el dìa...
Y entre las millones de opciones que se te ocurren no elegirás ninguna.
Y pasarás todo el día diletando entre las posibilidades y la realidad, entre todo y nada, entre la esperanza y el tedio, entre la secuencia y la simultaneidad, entre la lluvia y la sequía.
Y nada te salavará de la impía noche, cuando adviertas que no hiciste absolutamente nada diferente, y que tu día absurdo pasó,como pasarán todos. Y que no fuiste un poco más feliz, ni cambiaste el mundo, ni conociste a nadie nuevo, ni te pasó nada diferente, y que no escribiste ni un relato de tu tedio y tu derrota, porque nunca hay nada que contar.
Y dejando de lado ese cúmulo incòmodo de muerte cotidiana, encenderás por fin la TV.
Y pensarás mil opciones para cambiar en algo las rutinas y la inercia cotidiana: ganar la loterìa, hacer el amor, cambiar el mundo, escribir cuentos, ir al cine, andar en patines, llorar por lo perdido, llegar tarde a todos lados, no ir a ninguno, dormir todo el dìa...
Y entre las millones de opciones que se te ocurren no elegirás ninguna.
Y pasarás todo el día diletando entre las posibilidades y la realidad, entre todo y nada, entre la esperanza y el tedio, entre la secuencia y la simultaneidad, entre la lluvia y la sequía.
Y nada te salavará de la impía noche, cuando adviertas que no hiciste absolutamente nada diferente, y que tu día absurdo pasó,como pasarán todos. Y que no fuiste un poco más feliz, ni cambiaste el mundo, ni conociste a nadie nuevo, ni te pasó nada diferente, y que no escribiste ni un relato de tu tedio y tu derrota, porque nunca hay nada que contar.
Y dejando de lado ese cúmulo incòmodo de muerte cotidiana, encenderás por fin la TV.
5 comentarios:
Es una mirada de un mundo sin esperanza, sin luz, sin capacida de renovacion. Es la vida de miles y miles de seres que pasan sin dejar ni un signo en este mundo. Dificil sentir esto y sentirse aci. Hay dias a lo largo de los anos donde uno puede sentirse aci, però son los dias que te despiertan a un nuevo y mas luminoso manana. Hice, ago, hare, siempre.
:) GRACIAS
Si hiciéramos cosas fantásticas y maravillosas y fundamentales todos los días, la vida sería una penosa carga inasequible. Qué delicia la cotidiana rutina aburrida de cada día.
...y sin embargo al tercer día resucitarás, y caminarás entre los hombres y mujeres de esta tierra, y beberás su agua y compartirás su pan, y revolucionarás a los niños para que no olviden,y no ofrecerás la otra mejilla al opresor; al tercer día, ese Día en que las almas, y los cuerpos y las conciencias serán.
Y el vino, y la sangre serán uno, como tú y tu prójimo, compañeros del alma,y besarás sus pies,y andarás entre el cielo y el mar, cultivando el amor al fruto del hombre nuevo.
Sin utopías, ni sueños, solo la realidad de tu destino junto a él y su hembra en llamas.
GB
Gracias por los comentarios! Realmente me dejan pensando... y gozando de las palabras
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