
Muchas veces, cuando en la contienda un enemigo se siente acorralado, opta por la estrategia de los "golpes bajos".
Este gráfico nos muestra como, trabajando en equipo y manteniéndonos firmes en nuestra propia posición, es posible resistir a los contendientes inmorales, que no dudan en atacar nuestras zonas más sensibles cuando advierten que no pueden ganar la lucha limpiamente.